Voces de la Generación Perdida

Fuga de cerebros. Por Victor Rivas Fernández

‘Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos’. Es un ejemplo, un tópico. Una frase popular, si nos ponemos analizarla,  en la que se podría ubicar a varias generaciones. Partiendo de la de los años 70 y llegando hacia la generación de l@s nacid@s en la década de los 80 (más o menos).

Esta frase denota varias cosas. La primera: que a los jóvenes a los que se le puede atribuir este dicho cuentan con el respaldo económico,  y algo más que eso, de sus padres. Denota, en segundo lugar, que existe unas generación que se ha tenido que esforzar poco para conseguir lo que sus padres nunca lograron.  Y denota, finalmente, comodidad, ausencia de la sensación de incertidumbre que tanto hace preocupar a cualquiera que tiene unas metas y, quizá, hasta conformismo.

Obviamente no se puede generalizar. Lo cual no quiere decir que no exista una generalidad, una  muestra representativa de gente, nacida entre los años a los que me refiero, que se ajusten al perfil de personas que han nacido las décadas a las que he hecho referencia.

Pero bien, con todo y con eso, me gustaría que juntos llegásemos a una misma conclusión: hasta los dichos ‘de toda la vida’ pierden su sentido si miramos a nuestro alrededor y observamos lo que nos está tocando vivir.

Ya no es que sea más o menos probable vivir de nuestros hijos. Es que, en el caso de hacer de una frase como esta un estilo de vida, habría que plantearse la posibilidad de sobrevivir con los recursos de uno mismo; sacar el máximo partido a la formación que tenemos o a la experiencia adquirida a base del trabajo que hayamos realizado;  pensar en si podemos ser alguna vez propietarios de algo, y soñar, si es que era para nostr@s un objetivo, que quizá, con mucha suerte, algún día podamos contar a nuestros hij@s la situación que nos lleva a escribir cosas como esta, como una  simple anécdota vital.

Nosotros, los jóvenes,  somos el ejemplo práctico del cambio de los tiempos, somos la evidencia de los logros y los errores que se comenten desde los altos estratos sociales, somos el futuro y el pasado, pero sobre todo el presente más ambicioso.

Hemos trabajado gratis, hemos soñado con ser mileuristas en tiempos de ‘bonanza económica’ y siempre conformados, tranquilos, sin dar un ruido,  aunque no por eso menos críticos. Hemos querido desmostrar nuestra formación, sin embargo no hemos tenido oportunidad. Y ahora, que no podemos aspirar ni a contar ni con lo que los derechos fundamentales dicen que habríamos de poseer,  nos tenemos que ir con la música a otra parte, aprovechando  las opciones que se nos presentan, mejores o peores, con el fin de seguir caminando hacia delante, pero sin saber qué tipo de meta podemos encontrar.

Como joven en el extranjero  tengo que decir que mi sensación es la de tener una amplia baraja de posibilidades, de maneras de vivir a las que optar. Pero también siento que el tiempo pasa, corre, y no tengo la certeza de saber qué camino es el que estoy cogiendo, por mucho que me agrade. ¿Será mi marcha de España la experiencia que marque mi vida?, ¿Será una experiencia aislada, sin más?

Yo sólo puedo decir que mi estancia en el extranjero está siendo muy enriquecedora. Me he visto obligada por las circunstancias, aunque siempre lo quise hacer. Y lo que veo es que,  al margen de lo que se disfruta y se aprende, las personas que nos vamos, pagamos un precio muy alto a nivel emocional.  Por muy acostumbrado que estés a vivir lejos de tu familia, estás solo ante lo que venga para bien y para mal. A lo que yo añadiría un sentimiento de rechazo ante lo que nos obliga a optar ‘sí o sí’ por marcharnos. Y esto me preocupa, porque yo creo que muchos empezamos a sentir aversión hacia los que pueden hacer y no hacen nada por nosotros. Hacia lo que ahora mismo es nuestro país. Hacia lo que están haciendo de él. Y esto, bajo mi punto de vista, es gravísimo.  Que toda una generación huya del lugar de donde procede porque ahí se esté viajando al pasado…  Que miles de jóvenes, la mayoría infravalorados por no haber tenido que trabajarse las cosas como antaño y no tener la opción de demostrar lo que valen, tengan que irse a sobrevivir a cualquier lugar,  de cualquier manera, creo pone en evidencia que se ha errado y mucho. Que se está echando a perder lo que ha costado mucho construir. Que nuestros gobernantes han destinado sus esfuerzos en ignorar el futuro y en hacer del presente un espejismo. Que ellos y sólo ellos, han dado lugar a que exista ‘La Generación Perdida’.

En los próximos post podréis leer testimonios de jóvenes que expresan su opinión acerca de lo que está aconteciendo en España. Acerca de sus expectativas de futuro en el país y fuera de él.  Podréis conocer, en definitiva, las Voces de la Generación Perdida.

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2 thoughts on “Voces de la Generación Perdida

  1. fijate que en Mexico esa ideologia era muy fuerte en ciertas clases sociales ( media baja- baja) el ver a los hijos como una inversion a futuro,,,y aparte no faltaba la pareja que quisiera tener muchos hijos para no quedarse sola cuando envejeciera…razonamientos totalmente arcaicos para mi punto de vista…estoy deacuerdo en que ya que eres indepediente ayudes a tus padres por gusto, por conviccion ..pero hacerlo por obligacion no ha de ser nada agradable…mi madre bromeaba y comentaba con las amigas : YO NO PIDO QUE ME AYUDEN ,YA ME DOY POR BIEN SERVIDA SI NO ME PIDEN,,,,

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